José Luis Tan Estrada. Foto tomada de su perfil en Facebook.
Por ICLEP
Feb 17, 2025 | 8:05 AM
El alcance de la Seguridad del Estado cubano y su hostigamiento contra los periodistas puede rebasar incluso las fronteras físicas de Cuba. Desde su exilio en Guyana, el periodista independiente José Luis Tan Estrada denunció el acoso de la policía política en su contra, ahora en otro país.
El 15 de febrero el reportero detalló en su muro de Facebook varios hechos que evidencian las amenazas constantes del régimen y este órgano represor: “Hoy, hace un mes y medio que estoy exiliado y varado en Guyana debido al régimen cubano. Desde hace varios días, he vivido una serie de eventos que ponen en peligro mi seguridad. Este sábado, al bajarme de una buseta (medio de transporte público) cerca de donde me estoy quedando, un hombre, en un tono amenazante, me dijo: ‘No sigas hablando mucha mierda que sabemos dónde tú estás’. Por su acento y forma de hablar, deduje que era cubano”.
“La amenaza directa que recibí al bajarme de la buseta, no solo es un acto de intimidación, sino que también representa un peligro para mi seguridad personal, y además, indica un nivel de vigilancia y control que pueden derivar en acciones más agresivas”, aseveró el periodista en su texto.
Tan aclaró que este hecho no se trata de una situación aislada, “se suma a un patrón más amplio de hostigamiento que enfrenté en Cuba y ahora en Guyana, donde hay amplia presencia de cubanos, y sin dudas, la Seguridad del Estado debe tener colaboradores y operaciones en el país. Recientemente, había recibido amenazas a través de redes sociales de ciberclarias, incluyendo mensajes que indicaban que me estaban vigilando en Guyana. Hace unos días, mientras cruzaba una calle, con los carros parados por el semáforo, una persona joven en una moto salió a contravía y frenó bruscamente frente a mí, golpeando mi pierna con la goma. A los dos días, la misma persona pasó por mi lado en la misma moto, cerca de mi renta. Además, en el edificio donde estoy rentado, una persona, mientras conversaba, sacó su teléfono y comenzó a grabarme”.
El periodista camagüeyano responsabilizó al régimen cubano por cualquier cosa que pueda sucederle en lo adelante y recalcó que el pasado 31 de diciembre salió de Cuba bajo las amenazas de la Seguridad del Estado, un patrón utilizado con activistas, opositores y periodistas y que vuelve a repetirse en su caso.
“Sépanlo bien claro, seguiré haciendo periodismo, luchando y abogando por la libertad de los presos políticos y denunciando las constantes violaciones de los derechos humanos en cuba”, enfatizó al concluir su denuncia en redes.
Ese mismo día el reportero en otra publicación mostró los mensajes amenazantes que a través de las redes ha recibido luego de su denuncia: “El régimen ha desplegado un ejército de ciberclarias en todas las redes sociales con el objetivo de atacarme y hacer creer que es ‘mentira’. Algunas de estas personas incluso han utilizado el argumento ridículo de que la amenaza que recibí se debe a que ‘tengo deudas aquí’”.
“Donde más tranquilito estás es bien muertecito periodista de novena generación”; “Cualquier día amanece con la boca llena de hormigas”, fueron dos de los comentarios amenazantes que le hicieron.