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Por el periodista ciudadano Juan Carlos Mora
Jan 18, 2026 | 10:30 AM
Sancti Spíritus, Cuba, (ICLEP). Los altos precios del combustible en la capital espirituana mantienen seriamente afectado el transporte público de pasajeros, tanto local como intermunicipal, así como los ingresos de las familias, que dependen en gran medida del petróleo para la cocción de los alimentos.
El precio de la gasolina en los CUPET del territorio se mantiene en 1,29 dólares por litro, equivalente a unos 600 CUP, bajo un régimen de venta regulada debido a su escasez. Esta situación afecta directamente a los transportistas privados, quienes se ven obligados a incrementar el precio del pasaje para poder cubrir los costos de operación.
La limitada disponibilidad de combustible también mantiene circulando muy pocos ómnibus urbanos en la capital provincial y ha reducido el servicio intermunicipal a un solo viaje diario hacia los distintos territorios de la provincia.
“Con los precios actuales del petróleo y la gasolina no podemos bajar el pasaje, porque entonces trabajaríamos a pérdida, y eso es insostenible, ya que también tenemos familias que mantener. Por esa razón, varios choferes han decidido dejar de trabajar”, comentó Víctor Manuel Iribar Conde, chofer de alquiler.
De manera paralela, el elevado precio del petróleo —combustible imprescindible en numerosos hogares para cocinar ante los prolongados apagones y la persistente escasez de gas licuado— impide que la mayoría de la población pueda adquirirlo. En el mercado informal, un litro de este combustible alcanza los 2 500 CUP.
“Es muy difícil pagar un galón de diez litros de petróleo a 25 mil pesos para quienes vivimos de nuestro trabajo, pero no hay otra opción para cocinar. No hay gas, no hay corriente eléctrica y el carbón ya cuesta 1 800 pesos y rinde muy poco. Al final, solo queda el petróleo”, aseguró Ester Lidia Viamontes Ramos, residente en la calle Manolo Solano.
La crisis del combustible también golpea con fuerza al transporte público. “Las paradas están llenas de personas y no pasa ningún vehículo, porque no hay combustible. Los carros de alquiler cobran caro porque compran la gasolina a precios elevados. Al final, es el pueblo el que sigue siendo el más afectado”, expresó Verana Ramírez Ordóñez, vecina de la calle Magón.
La crisis energética que atraviesa el país desde hace más de cuatro años continúa impactando no solo en las economías domésticas y el transporte, sino también en los servicios a la población y en la producción de alimentos, profundizando aún más las dificultades de la vida cotidiana.
Publicado originalmente en la edición 216 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.