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Por la periodista ciudadana Idania Díaz Pérez
Mar 30, 2026 | 9:30 AM
Proteger el medio ambiente, vivir en armonía con la naturaleza y conservar los recursos naturales para las generaciones futuras debe convertirse en una forma de vida y en una obligación para los seres humanos que habitamos el planeta en la actualidad. Los gobiernos y proyectos políticos también tienen una gran responsabilidad en este ámbito y deben velar por el cumplimiento de las leyes establecidas para su protección.
En el caso de Cuba, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó la Ley 150/2022 “Del Sistema de los Recursos Naturales y el Medio Ambiente”, que establece los principios y normas básicas para regular las acciones del Estado y de los ciudadanos, así como los derechos y obligaciones de la sociedad en la conservación de la naturaleza y sus recursos.
Sin embargo, muchas de estas regulaciones ambientales son ignoradas tanto por organismos y empresas estatales como por parte de la población que reside en zonas que deberían ser protegidas. Estas prácticas provocan daños irreparables en entornos naturales prácticamente vírgenes y de gran valor ecológico.
Las inversiones realizadas por el Ministerio del Turismo en la cayería norte de la provincia de Villa Clara durante los últimos 30 años, constituyen un ejemplo negativo de las transformaciones y daños que pueden sufrir los ecosistemas marinos, incluso cuando las instituciones encargadas aseguran haber cumplido con las normas establecidas.
Es muy triste ver la degradación que han sufrido esos lugares en estos últimos 30 años y cómo muchas de las especies de aves y peces, ya no son parte o han disminuido su presencia, en esos bellos paisajes. La construcción del pedraplén por parte del Gobierno cubano, sin lugar a dudas, es la causante de los daños y cambios sufridos por esos entornos naturales en la actualidad. Un simple observador que recuerde esos paisajes naturales antes de la construcción del pedraplén, puede darse cuenta de los cambios negativos que trajo consigo esa obra.
Especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y grupos de protección del medio ambiente de nuestro país, han señalado en varias ocasiones el peligro que corren los ecosistemas de la cayería norte de Villa Clara, si se continúan construyendo obras para el turismo, hasta el momento el Gobierno Cubano no ha realizado acciones concretas para revertir esa situación.
En unas pocas décadas los daños al ecosistema marino de la cayería norte de Villa Clara serán irreversibles y se perderá para siempre la belleza de sus paisajes naturales, si el Estado y la población en general, no actúan de inmediato para impedirlo.
Publicado originalmente en la edición 138 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Páginas Villareñas.