Foto de Ricardo IV Tamayo en Unsplash
Por el periodista ciudadano Alfredo Frometa Valle
Mar 31, 2026 | 10:00 AM
Santa Clara, Cuba, (ICLEP). La feria agropecuaria de la Calle J, al igual que otros espacios similares en esta ciudad, se presenta como una vitrina de actividad comercial que, tras el bullicio y las ofertas, esconde la dura realidad que enfrentan hoy los cubanos: precios inalcanzables y una crisis alimentaria cada vez más profunda, aseguró al ICLEP Inés Jiménez Pérez, licenciada en Economía residente en el reparto Bengochea.
“Las autoridades promueven estos espacios donde, para la mayoría de la población, acceder a los alimentos básicos que allí se exhiben se ha convertido en un desafío económico diario. La paradoja es evidente: hay productos, pero faltan pesos”, advirtió Jiménez Pérez.
La fuente considera que la causa central de esta inaccesibilidad es clara: los precios se han disparado muy por encima de los ingresos medios. “Se estima que el costo de una dieta básica mensual supera los 42 000 pesos cubanos (CUP) para una persona, un monto inalcanzable para un trabajador cuyo salario medio solo cubre una fracción de esa cifra”, refirió.
La población que recorre estos espacios en busca de alimentos se enfrenta a una realidad marcada por precios fuera del alcance de la mayoría. “El pasado fin de semana en las ferias de Santa Clara los precios reflejaban un panorama desolador: la carne de cerdo se vendía entre 900 y 1 000 CUP la libra; el pollo, alrededor de 450 CUP la libra; el arroz, entre 170 y 280 CUP la libra; y los huevos llegaban hasta 3 200 CUP el cartón de 30 unidades”, señaló Luis Martínez Valle, trabajador del sector de la construcción residente en la zona de Malezas.
Mientras el gobierno insiste en planes de soberanía alimentaria, la población sortea el día a día. Las ferias agropecuarias, como la de la Calle J en Santa Clara, son un síntoma de una economía paralela que, aunque ofrece productos, no resuelve la ecuación fundamental: con salarios congelados en el tiempo y precios en vuelo libre, poner un plato de comida en la mesa sigue siendo el mayor desafío para la familia cubana.
Publicado originalmente en la edición 138 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, Páginas Villareñas.