Foto tomada de Yahoo Noticias
Por Rolanger Cañizares Mena
Apr 5, 2026 | 10:00 AM
Sancti Spíritus, Cuba, (ICLEP). La caída del Sistema Eléctrico Nacional el pasado 4 de marzo ha provocado cuantiosas pérdidas de alimentos entre la población espirituana, al no contar con el servicio eléctrico necesario para su refrigeración y conservación, lo que agrava aún más la crisis alimentaria que enfrenta la provincia.
La avería sufrida por la termoeléctrica Antonio Guiteras en una de sus calderas, así como un incendio asociado a la falla, provocaron la caída del sistema eléctrico desde Pinar del Río hasta Camagüey durante más de tres días. La situación dejó sin electricidad a amplias zonas del país por más de 60 horas, afectando principalmente al sector residencial y provocando que muchos alimentos almacenados en los hogares se echaran a perder.
Numerosas familias, que habían adquirido alimentos a precios muy elevados debido a la inflación, vieron cómo estos se deterioraban sin posibilidad de conservación, perdiendo recursos que les resultan difíciles de recuperar y viéndose obligadas a volver a comprar productos para garantizar su alimentación.
“Desde hace meses venimos sufriendo estos apagones, pero la caída del sistema eléctrico ya es demasiado. Lo poco que uno guardaba en los refrigeradores y que cuesta el ojo de la cara se nos echó a perder. Han sido tres días sin corriente y cuando vino fue apenas tres horas para cada circuito; así nada congela”, aseguró Irma Veloso Yero, residente en la calle Mella.
“Todo lo que tenía en la nevera se me echó a perder, hasta un paquete de pollo que me costó 4 mil pesos la pasada semana. Es abusivo lo que estamos viviendo los cubanos. Muchos de mis vecinos también han sufrido estas pérdidas y no todos tienen dinero para volver a comprar alimentos”, confesó Irelda Hernández Morales, vecina de la calle República.
En medio de una carencia cada vez mayor de alimentos y un alza incontrolable de los precios, estos daños resultan sumamente costosos para la mayoría de los espirituanos que viven de un salario mensual promedio de apenas 4000 pesos o una jubilación de 3500 pesos.
Publicado originalmente en la edición 221 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.