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Por el periodista ciudadano William Correa Chávez
Feb 28, 2026 | 9:00 AM
La escasa disponibilidad de combustible en los servicentros de la provincia, como consecuencia del cierre del mercado venezolano, mantiene prácticamente paralizado el transporte público de pasajeros en la capital provincial. Como resultado, la mayoría de los ómnibus destinados a este servicio permanecen parqueados en la base municipal.
“El transporte se ha vuelto muy difícil. No hay guaguas trabajando y no queda más remedio que viajar en motorinas, que cobran un ojo de la cara: por cualquier recorrido te piden 400 pesos”, aseguró Reina Pinto Tamayo.
Una situación similar se presenta en el transporte intermunicipal. De los dos viajes diarios que anteriormente se realizaban hacia los municipios, actualmente solo se mantiene uno y únicamente algunos días a la semana. Esta reducción obliga a la población que necesita trasladarse a recurrir a otros medios de transporte en los puntos de recogida, los cuales permanecen abarrotados de personas durante gran parte del día.
“Yo trabajo en Jatibonico y la mayoría de las veces tengo que ir al punto de recogida porque no hay guaguas funcionando. Además, parece que la situación va a empeorar, ya que el combustible está cada día más escaso y los choferes continúan subiendo el precio del pasaje”, afirmó Michel Soto Molina, residente en la capital espirituana.
Otro de los factores que agrava la crisis del transporte es el elevado precio del combustible, lo que ha provocado un aumento significativo en las tarifas del transporte de alquiler. En el mercado informal, el litro de gasolina se comercializa actualmente entre 850 y 1.000 pesos.
“La pasada semana intenté ir a Trinidad y cuando llegué a coger una máquina no pude, pues el pasaje cuesta ya 2.000 pesos, algo demasiado caro, casi el salario de un mes”, aseguró Romelia Santana Denis.
Publicado originalmente en la edición 219 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.