Imagen tomada del periódico oficialista El Escambray
Por el periodista ciudadano Lázaro Quezada Rodríguez
Mar 19, 2026 | 10:00 AM
El pasado 9 de febrero, el Ministro de Salud Pública de Cuba, José Ángel Portal Miranda, presentó en el programa televisivo Revista de la Mañana un plan de medidas destinado a optimizar los servicios de salud en medio de la actual crisis energética, intervención que muchos ciudadanos han calificado como desesperanzadora.
Durante su exposición, el titular de Salud explicó que se implementarían diversas medidas para priorizar ciertos servicios y suprimir otros. Entre ellas, anunció la limitación de cirugías “para proteger a los pacientes”, lo que ha sido considerado por especialistas y ciudadanos como una contradicción.
¿Cómo puede protegerse a un paciente que requiere obligatoriamente una intervención quirúrgica para salvar su vida? En materia de salud, todos los servicios son esenciales para garantizar la atención integral de la población. El ministro también indicó que se reducirían al mínimo los métodos de diagnóstico que requieran equipos eléctricos, priorizando siempre que sea posible el diagnóstico clínico.
Esta medida también ha generado críticas, ya que no todos los diagnósticos pueden realizarse de manera precisa sin equipos especializados, y la falta de tecnología adecuada puede derivar en errores que comprometan la salud de los pacientes egún Portal Miranda, estas acciones buscan “concentrar los servicios, preservar lo esencial e intentar funcionar con eficiencia, organización y sensibilidad”.
Sin embargo, resulta difícil comprender cómo se podría garantizar tal eficiencia en condiciones tan adversas. Los médicos cubanos son profesionales humanos y altruistas, pero no pueden sustituir la infraestructura, los recursos y la tecnología necesarios para ofrecer una atención segura y efectiva. Pretender “garantizar lo básico” en materia de salud, como expresó Portal Miranda, constituye una verdadera ofensa al pueblo, a un pueblo que vive inmerso en una vida miserable.
Enfermarse no es algo que se pueda planificar; casi siempre ocurre de manera inesperada y requiere atención integral, incluyendo todos los procedimientos necesarios para preservar la vida. La intervención del ministro de Salud solo evidenció la crisis y el colapso de un sistema de salud que sobrevive a duras penas, pero que no está en condiciones de garantizar la atención médica adecuada ni la protección efectiva de la población.
Publicado originalmente en la edición 220 del medio de comunicación comunitario del ICLEP, El Espirituano.